Miércoles

Puedes reconocer una oficina por ese eco que te acosa, y sin ver al verdugo, sabes que tu asesino son todas las mujeres, sí, todas ellas que escriben con la yema de sus dedos.
Esas mujeres que visten de blanco y desconoces las razones, pero agradeces que vistan con falda  y usen colonia
. Sí, también reconoces ese aroma a jazmín y lavanda de la señora que limpia los pisos. Pero eso no importa porque lo único que podrás notar serán esos molestos carteles que advierten reuniones posibles en horas o días, y sin embargo no interesa.
Justo ahora estás sentado, frente al computador, intentando no escuchar el sonido de las teclas y la barra espaciadora cada dos segundos, y desearás no haber olvidado tus audífonos en casa de tu abuela.

Comentarios

  1. ¡Hola Amaranta! recuerdo tu blog, y es bueno ver la forma en la que estás reinventando el hogar de tus reflexiones, este servidor en efecto sigue en este camino luego de 7 años.
    En efecto, motivado por la misma pasión que tu he tenido que autoeditar, y tal tarea resulta menos romántica de lo que parece, pero es el camino que he tenido que tomar para bien o para mal, y de ahí en la tarea diaria de enamorar lectores.
    Te envío apapachos y estamos leyéndonos mutuamente, este servidor también encantado de reencontrarme con tus reflexiones ¡va buena vibra para ti!

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