Arrive

Después de soportar trece horas alado de un obeso con olor a ensalada de atún pasada, lo único que me quedaba era el consuelo de verlo por primera vez, sí, primera vez, porque me estaba aventurando a lo desconocido, como nunca, eso mantenía mi llama animada, pero, ¿hasta donde era capaz?
Estaba en el bus, ya no había marcha atrás, después de conciliar el sueño amanecí en la ciudad de México, entonces supe que sería mi fin.

¿por qué mi fin?
Lector, ¿acaso no el fin de los tiempos inició con el amor?

Comentarios

Entradas populares de este blog

DEBO CONFESAR

APAGA EL CIGARRO