The right time
"Te escribo porque es la única forma que conozco de dejarte ir"
no importa cuándo leas esto...
Estaba leyendo Cien años de soledad y me acordé de tí:
"Llegaron a sospechar que el amor podía ser un sentimiento más reposado y
profundo que la felicidad desaforada pero momentánea de sus noches
secretas..."
y tú sabes que nunca te he comparado con un personaje narrativo sin embargo, me siento como Alicia de Quiroga en ese cuento que te recomendé en vacaciones ¿recuerdas? yo sé que sí...
Quiero decir con esto que toda esta separación cual whiskey reposado — y es que no estoy ni cerca de disfrutarlo— me provoca completa decepción. No puedo creerlo, no puedo creer que no me digas que me extrañas, que me quieres, que quiseras que todo lo nuestro se guardara como Pandora para esperar a ser liberada.
No te acuso ni reprocho, pero no puedo cerrar el trato.
No puedo dejar de sonreír cuando veo tus fotos
¿soy una cretina?
Tampoco te espero, nunca fuimos civiles pérdidos en altamar esperando ayuda, ¿cierto?
Antes de finalizar con este pequeño confesionario, es cierto, no te olvido ni queriendo y no sé si lo haré...
Me refiero a que, no sé si uno olvida por completo a las personas... por cierto, todavía conservo tu obsequio de cumpleaños, recuérda es tuyo, de nadie más, así que no esperes que lo tire. (y con eso pienso en una posibilidad... sí, la posibilidad de cerrar ciclos. Sí es que tú buscas cerrarlos...
de todo esto, espero que rescates lo más importante: US.
Comentarios
Publicar un comentario