Entradas

Sábado

Él gemía y yo lo deseaba, mi lengua entonces jugaba con la geografía de su piel, insaciable pensaba que trabajar en sábado tenía ventajas.

Ruta 52

Sentí la humedad de mi boca hasta las rodillas. Esa mañana comprendí que las botellas se destapan solo en los semáforos.

y ahora, un poema.

        Conservo mi ansia y la tuya, encontrándose con los silencios, y tus labios, como esbozos de calidez.

Miércoles

Puedes reconocer una oficina por ese eco que te acosa, y sin ver al verdugo, sabes que tu asesino son todas las mujeres, sí, todas ellas que escriben con la yema de sus dedos. Esas mujeres que visten de blanco y desconoces las razones, pero agradeces que vistan con falda  y usen colonia . Sí, también reconoces ese aroma a jazmín y lavanda de la señora que limpia los pisos. Pero eso no importa porque lo único que podrás notar serán esos molestos carteles que advierten reuniones posibles en horas o días, y sin embargo no interesa. Justo ahora estás sentado, frente al computador, intentando no escuchar el sonido de las teclas y la barra espaciadora cada dos segundos, y desearás no haber olvidado tus audífonos en casa de tu abuela.

Reencuentro

No se reconocían por apariencia, solo podían recordar el olor a deseo pendiente.

suerte del estudiante

No importaba que tanto escribiera, porque mientras el tiempo absorbía todo lo supuestamente alcanzado, las ventanas más importantes se estaban cerrando, y uno piensa: ¿qué puedo decir de Emilio Carballido que no exista?... P.d. NUNCA VOLTEES A VER TU CAMA, SI ESTÁS ENFRENTE DEL COMPUTADOR Y DEBES TERMINAR DOS TRABAJOS FINALES PARA ANTES DE LAS 5 P.M.

Que bueno que no soy poeta.

Otra vez tú, aroma que penetra y se aleja, como dejando huellas en el tiempo, cómo arrugas...