Entradas

Cabello de espagueti

   — ¿Te molesta si fumo contigo?  — Es un  espacio libre  Se miran. Memorizan el viento y las miradas se  evaporan .   — ¿te conozco de algún sitio?   — seguramente, yo sí te he visto. ¿Eres de noveno no? Te vi andar toda la carrera por los pasillos de Filosofía  — no es verdad, tú no me conoces.  Cada parpadeo es un aguijón. La memoria nunca es la mejor aliada — recuerdo tu rostro, ¿eres de Historia no? — sí. ¿recuerdas a Chava? Quizá lo conoces como Salvador, siempre estábamos juntos.  — ¡ahora lo recuerdo! Pero te ves diferente ... ¿me repites tu nombre? — es que me corte el cabello, Roberto. ¿Quieres de mi cigarro?  — no me gusta el tabaco ... te ves mejor así... yo también observo. 

día 42

La primera vez que te leí, ¿curiosabas?  entre líneas,  ¿buscabas?   te leí a destiempo, y al calcular la distancia nos olvidamos.

The right time

"Te escribo porque es la única forma que conozco de dejarte ir" no importa cuándo leas esto... Estaba leyendo Cien años de soledad y me acordé de tí : "Llegaron a sospechar que el amor podía ser un sentimiento más reposado y profundo que la felicidad desaforada pero momentánea de sus noches secretas ..."  y tú sabes que nunca te he comparado con un personaje narrativo sin embargo, me siento como Alicia de Quiroga en ese cuento que te recomendé en vacaciones ¿recuerdas? yo sé que sí...     Quiero decir con esto que toda esta separación cual whiskey reposado — y es que no estoy ni cerca de disfrutarlo—  me provoca completa decepción. No puedo creerlo, no puedo creer que no me digas que me extrañas, que me quieres, que quiseras que todo lo nuestro se guardara como Pandora para esperar a ser liberada. No te acuso ni reprocho, pero no puedo cerrar el trato. No puedo dejar de sonreír cuando veo tus fotos  ¿soy una cretina? Tampoco ...

No eres tú, soy yo

A todos les dijeron que no creían en el amor, mucho después del primer beso y la primer revolcada, yo solo me cuestiono por qué esperar tanto para decir que no. Lector, si usted no quiere con el hombre, mujer, transexual, o marciano que esté dandole todo y ofreciendole un romance de película, dígale que no de una vez. No haga más largo el olvido, no se cuestione, es más, si de primera instancia no está seguro, ni siquiera lo piense, digale que no enseguida y si acepta, conserve el sexo. A todos nos gusta el sexo y algun@s estamos dispuestos a divertirnos sin compromisos, ahora que si la respuesta es negativa, entonces no se cuestione en qué fallo, o por qué su vida amorosa es peor que una película de Disney. Lo mejor será ir por una caguama o vino (depende de que tanta plata haya en el bolsillo), encender un cigarro o un porro, como mejor le parezca y hundirse en la soledad y la libertad efímera que los vicios le ofrecen. Hágame caso, podría estar mintiendo y la mentira es la única ...

Arrive

Después de soportar trece horas alado de un obeso con olor a ensalada de atún pasada, lo único que me quedaba era el consuelo de verlo por primera vez, sí, primera vez, porque me estaba aventurando a lo desconocido, como nunca, eso mantenía mi llama animada, pero, ¿hasta donde era capaz? Estaba en el bus, ya no había marcha atrás, después de conciliar el sueño amanecí en la ciudad de México, entonces supe que sería mi fin. ¿por qué mi fin? Lector, ¿acaso no el fin de los tiempos inició con el amor?

APAGA EL CIGARRO

Todavía escucho tus pulmones inflarse, el ruido del agua, y tus lágrimas, y la cama, nos esperaba, preferimos hablar, consumirnos en la noche, bebiendo, fumando, entre promesas que volvimos polvo, ¿me sostenías? porque te sentí. Poco importa, poco amor, poca paciencia, poca esperanza, ¿yo también soy poco? Crecimos mintiéndonos, solo para hacer el amor

DEBO CONFESAR

Te he mentido todo el tiempo, en la cama, en la ducha, en los besos, en los recuerdos, no es la mentira lo que me preocupa, ni los besos, ni los momentos. Tu también mentiste, prometiste, lloraste, lamentaste. Me da pena, estamos reducidos, estás distante, ¿todavía preguntas? Quiero que sepas sin embargo, que todo el tiempo que dormí a tu lado, incluso en las discusiones, siempre fue espléndido, y lo que siempre temí responder, y que insistías en saber, ha sido verdad. Te amo.

El placer fue mío

NO Ellos decían que no, tú decías que no, todos querían un no, viejo, desconsolado, titubeaste con palabras, ¿en serio querías un no? regresé, siempre te dije que sí, incluso, cuando no, ahora todos cuestionan mis sí, estoy acabada, es una pena... Demasiado pronto, nunca fue gran cosa, ¿cierto? puede que sí, pero esta vez no.

¿ME EXTRAÑAS?

¿Sabías que te escribo? ¿Prestas atención? Te escribo sin beber, no me hace falta. Te escribo sin querer, querer, puede ser posible. te estoy queriendo, No te estoy queriendo no, ¿reconoces este texto? te escribo, lo he escrito sin querer. Nos hizo falta tiempo

Miércoles

Lo amé, a veces un día, a veces demasiado, y nadie encontró pero sigo buscándolo al otro, de cama en cama. necesitas para quedarte? ¿Cuántos besos No hay posibilidad. yo, por un destino Estamos atrapados tú, en la oscuridad, singular. La nada nos olvida, Nadie nos encuentra. Nada más nos une. ¿te quedas?

Sábado

Él gemía y yo lo deseaba, mi lengua entonces jugaba con la geografía de su piel, insaciable pensaba que trabajar en sábado tenía ventajas.

Ruta 52

Sentí la humedad de mi boca hasta las rodillas. Esa mañana comprendí que las botellas se destapan solo en los semáforos.

y ahora, un poema.

        Conservo mi ansia y la tuya, encontrándose con los silencios, y tus labios, como esbozos de calidez.

Miércoles

Puedes reconocer una oficina por ese eco que te acosa, y sin ver al verdugo, sabes que tu asesino son todas las mujeres, sí, todas ellas que escriben con la yema de sus dedos. Esas mujeres que visten de blanco y desconoces las razones, pero agradeces que vistan con falda  y usen colonia . Sí, también reconoces ese aroma a jazmín y lavanda de la señora que limpia los pisos. Pero eso no importa porque lo único que podrás notar serán esos molestos carteles que advierten reuniones posibles en horas o días, y sin embargo no interesa. Justo ahora estás sentado, frente al computador, intentando no escuchar el sonido de las teclas y la barra espaciadora cada dos segundos, y desearás no haber olvidado tus audífonos en casa de tu abuela.

Reencuentro

No se reconocían por apariencia, solo podían recordar el olor a deseo pendiente.

suerte del estudiante

No importaba que tanto escribiera, porque mientras el tiempo absorbía todo lo supuestamente alcanzado, las ventanas más importantes se estaban cerrando, y uno piensa: ¿qué puedo decir de Emilio Carballido que no exista?... P.d. NUNCA VOLTEES A VER TU CAMA, SI ESTÁS ENFRENTE DEL COMPUTADOR Y DEBES TERMINAR DOS TRABAJOS FINALES PARA ANTES DE LAS 5 P.M.

Que bueno que no soy poeta.

Otra vez tú, aroma que penetra y se aleja, como dejando huellas en el tiempo, cómo arrugas...

Mi primera comunión

Me vestí, recuerdo que mi madre me obligaba pero a decir verdad, yo no tenía intención alguna de ir, el simple hecho de acudir a la iglesia se sentía como castigo. Terminé  de bañarme y perfumarme. Tenía que cuidar mi aseo, ustedes saben —para un pueblo ir bien presentable con el señor cura siempre ha sido regla de oro—.     Era domingo  y el calor estaba peor que nunca. Tuve que usar pantalones largos y oscuros. Ponerme una camisa blanca recién lavada, debía combinar mi atuendo con el de mi madre. Me negaba. Había estado evitando  el martirio de repetir el padre nuestro con todos los demás. Cepillé mi cabello y ajusté mi moño a la garganta. Pulí mis zapatos y perfume mis orejas. Mi madre portaba uno de esos vestidos negros y largos en señal de aceptación a ser sumisa. La misa comenzó y el bullicio atormentaba las puertas de el templo sagrado.             Siempre había odiado correr lo odie desde antes de nacer, pero esta vez er...

Juego de palabras.

A: ¿Qué dice mi cara? B:¿Qué dice la mía? A:Nada B:¿Y mi cuerpo? A: Nada, pero sí sé que dice el mío. B:Y qué dicen mis ojos? A: Estos juegos no me gustan. Sé lo que quiero, sabes lo que quiero... B: Qué juegos? A: Estos. Estamos acá por algo, y lo sabes. B: Entonces, ¿Qué dicen mis ojos? A: Nada, no dicen nada. No veo más allá de mi propio deseo.   Enojada insistí: A: Ya me cansé de ésto... La pido una, dos veces,tres no...
Él llegó, escuché su voz y el olor de su colonia se impregno por toda la casa... Si no había fantaseado antes con él, en ese momento empecé a hacerlo.